Tempus fugit

Dentro de poco estaremos metidos hasta la cabeza en los exámenes y no habrá tiempo para fiesta.

-Qué rápido avanzan los tiempos - Decía Don Cayetano a las doce y treinta y cinco del mediodía mientras miraba el reloj de bolsillo dorado sobre la palma de su mano derecha. El minutero y la manecilla de las horas se habían puesto a girar a toda velocidad agotando la cuerda del reloj. Cuando ambos palitos negros tuvieron a bien detenerse - las cuatro y cuarenta y ocho - un generador eléctrico lo aplastó contra la recién adoquinada Acera de Recoletos.

Algo similar debió pensar Antonio Gaudí el día 7 de junio de 1926, al cruzar la calle Bailèn cuando un tranvía se le echó encima. Aunque Pierre Curie, el 19 de abril de 1906, al ser atropellado por un coche de caballos en una calle de París, resolvería (antes que nadie) que, al fin y a la postre, el progreso era sólo una cuestión de semántica.[1]

[1] Mientras las muertes de Gaudí y P. Curie son completamente reales, la del insigne antepasado de Christian, Don Cayetano Usillos Guerra, es una licencia literaria. Disculpen el atrevimiento.


P.D.: De momento, habrá que aprovechar los últimos días que nos quedan.

1 comentario:

Mar Calíope dijo...

Pues estudia mucho que no te aplaste una calabaza!!!
Mucha suerte.

Mar

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